lunes, 14 de abril de 2014

Sueños, plazos, balances y renta variable.



No cotiza al alza en mí la nostalgia,
ni apenas recojo del tiempo, oportuno,
el beneficio de la auto-complacencia que
bien pudiera especular de mis recuerdos.

Esta escueta rentabilidad de mi
memoria, no obstante, me ayuda
a no ver amortizados ya mis días,
y así continuar asumiendo ciertos
riesgos que los sueños, como los abismos,
a nadie ocultan… así hasta el vencimiento
al que nos veamos emplazados, más allá
del horizonte, tras recorrer sus picos y valles.

Y así mecido en este vaivén de los días por no
despertar sin sueños me afano, entre la realidad y el
ensueño yendo y viniendo, la ida un suspiro,
la vuelta una orgullosa herida….

Con mis querencias de siempre, espejo donde
reconozco la luz de mis días que hasta aquí me
trajeron arrimando afectos...
Con los nuevos aceros de sueños afilados que
llegan sin ser llamados para abrir cansancios y
vacíos latentes…me enfrentan a luces cegadoras,
rasgando de dudas el pecho, lienzo sagrado de mis días,
urdimbre de amor y gruesas tramas al batán del compromiso.

Quizá un día, cansado de doblegar el balance descendente
que el tiempo impone, viviré la victoria resignada  de creer
poder vencer y matar del tiempo sus mañanas y tardes.
Los recuerdos ganarán su partida a los sueños en esa
tremenda espera que la fortuna no a todos concede.

El tiempo..... extraño poder cuya ambición también nos asedia...
Resistir es vencer, vencer es vivir, vivir es soñar... para más tarde
formar parte, al fin, de los sueños en todo lo que vive.