sábado, 28 de junio de 2014

Todavía como entonces.



Apenas me queda un rumor
mecánico de horas marchitas,
un eco de cansado jadeo desde
la profunda huella de mis días,
el paisaje acartonado adonde,
a veces, mis sueños de pijama
cotidiano retornan…
sólo una sombra abierta que en mi
alma infringió mi dócil ofrenda
de tantos Junios arrebatados me queda.
   
Responso sin duelo por aquel que fui
en aquellas ya romas horas menguantes,
horas de aquellos mis 18 años abiertos en canal
sobre la mesa de la diminuta oficina a presión…
dos mesas , dos realidades , dos a su cruel pesar,
ahogados los espacios en humo de prepotencia…
amanecer de cantos de sirena y atardeceres urbanos
ultrajados del blanco de los fluorescentes.
Allí por un futuro pactado fui archivando, diligente,
uno a uno mis días, apenas me queda un rumor…

Algo o mucho aprendí, olvidé, gané, perdí…
y aunque nada de aquello importa ya ni a la
nostalgia ni al rencor hoy convoco a los náufragos
de entonces para verme ahora en mi juventud
reflejado…saliendo a la vida entre estruendo de
prensas y letras a 90 días que nadie conserva
para, de lo que de allí queda, rescatar la luz
de mi ingenua mirada…

Ni la estela de polvo que deja el paso del tiempo,
ni el cierzo que azota el alma en los inmensos
paisajes esteparios, consiguieron esa mirada apagar…
reducto castigado de mis días,  en el asedio del hastío
bandera de terco tremolar…luz de mis días por llegar. 

Hoy te salvo amigo de mi misma carne de entonces,
te tomo con mis brazos esos tus mismos de entonces,
con la ingenuidad de tu entusiasmo como entonces.
Mi dieciocho añero desconcertado, coge hoy tu mano
que te tiendo desde lo insospechado de tus días.

Porque todavía es entonces,
te traigo a mi mirada de siempre
para que tomen, hoy como entonces,
de ella su luz. Vuestra es.

lunes, 16 de junio de 2014

Edith Piaf – Hymne à l´amour-



Himnos al amor cantan en tu voz
los Noviembres de un París soñado,
tiritando en tus erres otoñales ante
tanto desastre de proclamas invernales,
en el viento de tu voz en clamor se elevan.

Himno para tenaces reductos de libertad
y playas ocultas germinando en Mayos urbanos,
para patrias templadas de vientres maternos,
brazos tostados al encuentro, pan compartido,
para redoblar de pasiones y conquista de corazones…

En tu garganta de plumas resuena
firme el eco que me devuelve
el murmullo del batir de mis alas,
es tu cantar remolino arrastrando
desgarrados nidos de bohemia,
trinos de arrabal, gorjeos de pecho herido,
inmensidad celeste siempre por surcar…

Música, eres música…y París…, patrias comunes
de amantes bajo banderas floreadas de vestidos
estampados para tardes soleadas de posguerra,
amanecer rasgando jirones de luz a la media
noche es tu cantar al amor de todo tiempo.

Palabras al amor, terca simiente escondida
bajo los campos desolados de la historia…
germinando sin cesar sus victorias de labios
cotidianos contra inviernos de sangre al acecho.

Valientes amantes, carne de cañón hacia la
única victoria posible.

Toda tú hecha de voz,
fragor de amantes,
rasgar de acero,
rumor de espigas,
acordeones, París…
en ti todo amor me escucho.